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Acerca de la muerte del escepticismo (la ingenuidad de la izquierda frente a la versión oficial del VIH/Sida)

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GREG NIGH

Cuántas risas estridentes se habrían escuchado a lo largo de los pasillos de la  izquierda si 20 años atrás se hubiese dicho que un día todos los que llevan la  bandera de “activista” apoyarían – no, yo diría mejor llevarían a cabo – una  iniciativa social coactiva, opresiva e invasiva a instancias de las empresas  gigantescas y de los jefes de estado. … A la izquierda se la conoce por su sello  característico que es su trabajo de investigación en las áreas de los derechos  humanos, justicia social y mostrando las fechorías del capitalismo, que están  vinculadas entre si por su desconfianza en los complejos empresariales  gigantescos y las burlas a la propaganda de los medios de comunicación  empresariales, con su inquebrantable apoyo a la orden del día que está a favor  de los negocios, y su fracaso en ofrecer puntos de vista contrarios a esa  agenda. … Y luego apareció el Sida. Como si el escepticismo fuera un mal  recuerdo, o incluso como si nunca jamás hubiese existido, la izquierda tomó el balón del Sida de manos del complejo  médico-industrial y escapo corriendo con él hasta la tumba. No existe más el  escepticismo saludable, no hay más ninguna sospecha de que una agenda más amplia  se podría estar llevando a cabo, ni tampoco ninguna disonancia cognitiva  aparente en el hecho de trabajar con diligencia en las entrañas de la bestia del  capitalismo. La izquierda está ejerciendo presión con la clásica pasión  izquierdista en favor de la industria farmacéutica e incluso del Pentágono  (cuando el Pentágono dijo que no quería involucrarse en la investigación acerca  del Sida, los activistas se apuraron en gritar pidiendo que se continuara el  suministro al Pentágono de dinero para el Sida). La epidemia del VIH/Sida es un  enorme monumento a la buena voluntad de los izquierdistas de creer lo que les  fue dicho por los científicos. … El complejo médico-industrial es una actividad  empresarial enorme. Ocupa el segundo lugar después de la defensa respecto a la  cantidad de dinero que le es asignado por el gobierno y el primer lugar respecto  a la cantidad de dinero que los norteamericanos desembolsan al año. Como sucede  con cualquier otro complejo industrial, éste tiene grupos de presión que están  protegiendo intereses, voceros que trabajan para mantener la mejor imagen  posible en los titulares, y decenas de miles de científicos honestos y muy  trabajadores que producen de una forma automática toneladas de información que  nadie podría analizar a fondo. … Ciertamente la izquierda, con su amor por el  análisis y sus capacidades tan desarrolladas para descubrir conflictos de  interés, puede ver en general la concentración de poder que tiene lugar en el  interior de la medicina, y en particular en la ciencia del Sida. Esto sucede no  sólo en relación con los aspectos financieros, como también con los aspectos  informativos. Aun si toda la información que se produce lo fuera realmente en  nombre de la verdad, la ciencia y la salud – lo que sería increíble por parte de  la izquierda pues significaría la aceptación del potencial de la actividad  capitalista gigantesca de actuar en modo altruista – ¿No valdría la pena  observar detenidamente la información que se produce, propio como lo haría una  tercera persona externa sin intereses en juego? … ¿Qué pasó con el nivel de  escepticismo que habría llevado a que los poderes analíticos de la izquierda  relacionaran las informaciones científicas que se producían acerca del Sida, así  como sus causas y tratamientos? ¿Por qué la izquierda está tan feliz de aceptar  sin reservas declaraciones provenientes del complejo industrial acerca de su  veracidad? ¿Qué podría justificar la creencia aparente de la izquierda de que el  complejo médico-industrial no produce informaciones que apoyan sus intereses  globales (que son económicos, al menos a nivel institucional), no necesariamente  en forma abierta y decidida, pero como un componente intrínseco de la misma  institución? La izquierda puede ver esto en la industria de la defensa; lo puede  ver en las intervenciones norteamericanas en el extranjero; lo puede ver en la  política interna; lo puede ver en el parloteo público acerca de la economía;  pero no lo puede ver en el complejo médico-industrial y en la construcción de  “hechos” acerca del VIH y del Sida. … El descuido no podía ser más evidente.  Ello significa que hay que llevar a cabo una gran labor en lo que respecta a las  ciencias. ¿Y no es cierto que es mucho más gratificante organizar marchas?

http://www.tig.org.za/TIGsp/Acerca%20de%20la%20muerta%20del%20escepiticismo.htm

 

 

 

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