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Buen Fin, el bueno sería este

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Gilberto Vivanco González 

En varias ocasiones se ha tratado a Vivilladas de ser apático, criticón hasta un poco de Grinch, porque según nada le parece de lo que hace el gobierno, pero la verdad, aun reconociendo que existen ideas buenas, a la hora de la operación las cosas no resultan como se programan, peor aún, como se ejecutan o se realizan. El Buen Fin, independientemente de que haya sido producto de una mala imitación norteamericana, no acaba por aterrizar porque pareciera que en lugar de invitar a la gente a ahorrar comprando se le invita a gastar, por lo que requiere o guste, pero endeudándose, que es muy diferente.

En el mercado gringo existen muchas posibilidades de comprar en oferta, pero con dinero efectivo o prestado, pero aquí en México las mejores opciones, por muy buenas que sean, es con dinero acreditado por los bancos, oportunidad que promueven, sobre todo, las cadenas comerciales, sin importar que uno se quede hipotecado. Si asumieran tan buena intención, simplemente lanzarían la propuesta de venta en cualquier forma de pago, pero ni pensarlo, con mayor razón cuando el gran número de comercios han manipulado los precios con sus honrosas excepciones.

Así que hoy llega la semana más barata del año, que nosotros podríamos calificar como la semana “más te embarca en el año”. Pero allá la gente y la consulta de precios, allá los comerciantes que manipulen precios y les caigan en la movida, nos referimos a los medianos y pequeños, porque los inspectores de gobierno castigan a los santitos pero al todo poderoso lo mantiene inmaculado.

No obstante, aprovechando el boom que representará este fin de semana, bueno sería pensar en un auténtico, en un envidiable y deseable Buen Fin, uno que de verdad fuera en beneficio de la ciudadanía y no en favor de unos cuantos, de gran parte del pueblo que si no cuentan con tarjeta de crédito o de ahorro alguno, sólo serán espectadores en este periodo tan fabuloso para el gobierno y tan redituable para influyentes empresarios.

Si quisiéramos un Buen Fin que valiera la pena, aparte de que no se manipularan las ventas a través de los precios, que hubiera capacidad de pago sin empréstitos bancarios, aunque sean diferidos, y que la gran mayoría de mexicanos compráramos con responsabilidad, valorando condiciones de compra y venta, siempre en su favor y posibilidad, tuviéramos que soñar con otro tipo de proyecto, con otro anhelo, nos pusiéramos a bailar; pero como no existe esa posibilidad, ahí les van otras propuestas:

-El Buen Fin sería con la noticia fantástica de que los diferentes gobiernos, el de Silvano por el estado y el de Alfonso por el municipio, finalmente pudieron sacar el molesto tren de la ciudad, porque, sin exagerar, vuelve loco al más decente por tanta interrupción que provoca, por tantos empleos que se han perdido, por tantos chiquillos que esperan a sus papás en demasía y por tanta esquizofrenia provocada en la ciudadanía. ¡Ya saquen esa mole de acero, por favor!, ya hemos dicho que es un monumento sobre ruedas a la corrupción, al entreguismo y a la ineficiencia gubernamental.

-Un excelente fin de semana sería que ya le pararan en definitivo al alza de las gasolinas, el gas y la electricidad, y que se rescatara Pemex, el agro y la auténtica soberanía e independencia nacional, por lo menos; porque a pesar de promesas y más promesas de los gobiernos en turno, el combustible anda por las nubes y las industrias con chimeneas andan, por inseguridad, de verdad sufriendo.

-Cuando exista la noticia de que en clínicas del Sector Salud habrá medicina de calidad para todo tipo de enfermedades, que no faltarán camas para posibles internados, que habrá las posibilidades de acondicionar los nosocomios para atender mayor cantidad de pacientes y que la actitud de los doctores será amable, la sonrisa, a pesar de la enfermedad, pudiera ser posible.

-Un verdadero Buen Fin para los trabajadores michoacanos del Sector Salud y de educación con plaza estatal sería que les paguen salarios y bonos pendientes desde hace una buena cantidad de meses. Con dicha acción, que además es legítima, todos saliéramos ganando porque los paros y las marchas tendrían que ir a la baja gracias a la respuesta en favor de la sociedad; por lo tanto, la maquiavélica Ley Antimarchas sería (es) obsoleta, y con un poquito de suerte hasta el Centro Histórico, que según será peatonal, sería respetado.

-Una excelente noticia , como parte de un Buen Fin, sin duda alguna sería que se atrapara a todos los ex gobernadores corruptos que dejaron a buena cantidad de entidades en bancarrota total, que se les baje el salario a magistrados y legisladores, que se respete el voto popular sin manipulaciones, sin abusar de la pobreza ni de la ignorancia; que tengamos políticos inteligentes, capaces, menos torpes y más humanos, y que el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, en lugar de estar fustigando y acosando a los maestros, mejor aprenda a decir correctamente “leer” y no vuelva a ser exhibido por una pequeña de ocho años que verdaderamente haya aprendido a leer, máxime cuando esa pequeña aprendió a hacerlo desde que tenía cuatro años y que su maestra fue, nada más ni nada menos, que su propia madre.

El Buen Fin no es mala idea, pero sería excelente que pudiera cristalizarse no el final de una semana eminentemente comercial que regala alegrías efímeras, sino un final de semana que pudiera ser el comienzo de una vida, con alegrías más o menos permanentes. ¡Que tengan todos un Buen Fin, pero como lo anhela Vivilladas! Ah, también se los dejamos en meses sin intereses.

http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc13960

 

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