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La conspiración “judía” es imperialismo británico

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Inglaterra es, de hecho, una oligarquía financiera dirigida por “la corona”  lo cual se refiere a la “City de Londres”, no a la Reina de Inglaterra. La City de Londres está dirigida por el Banco de Inglaterra, una corporación privada. Al igual que “El Vaticano del mundo finaciero” la City no está sujeta  a la ley británica.

Por el contrario, los banqueros dictan al Parlamento Británico. En 1886, Andrew Carnegie escribió que “seis o siete hombres pueden llevar una nación a la guerra sin consultarlo con el Parlamento en absoluto”. Vincent Vickers, un director del Banco de Inglaterra desde 1910-1919 culpaba a la City de las guerras del mundo (“Economic Tribulation” (1940) , The Empire of the City, 1943, p 60)

El Imperio Británico era una extensión de los intereses financieros de los banqueros. De hecho, todas las colonias negras ((India, Hong Kong, Gibraltar) eran colonias de la Corona. Pertenecían a la City y no estaban sujetas a la ley británica, aunque se esperaba que fueran los ingleses los que conquistaran y pagaran por todo ello.

El Banco de Inglaterra asumía el control de los USA durante la administración de T.R Roosevelt  (1901-1909), cuando su agente J.P. Morgan se hizo con el 25% del negocio americano. (Anton Chaitkin, Treason in America, 1964).

De acuerdo al “Almaque Americano”,  los banqueros son parte de una red llamada “Club de las Islas” que es una asociación informal de, predominantemente, casas reales  con sede en  Europa incluyendo La Reina. Este club de las Islas dirige un estimado de 10 mil billones de dólares en activos. Domina sobre gigantes corporativos como Dutch Shell, Imperial Chemical Industries, Lloyds of London, Unilever, Lonrho, Rio Tinto Zinc, y Anglo American DeBeers. Domina el suministro mundial de petróleo, oro, diamantes y muchos otros materias primas, y emplea estos activos a discreción de su agenda geopolítica.

Su objetivo: reducir la población humana de su nivel actual de 6 mil millones de personas a menos de 1000 mil millones en dos o tres generaciones; literalmente esquilmar a la humanidad con el interés de retener su poder global y el feudalismo sobre el que está basado dicho poder.

Estas familias constituyen una oligarquía financiera; son el poder detrás del trono de los Windsor. Se ven a sí mismos como los herederos de la oligarquía veneciana, que infiltró y revolucionó Inglaterra de 1509-1715 y estableció una nueva, más virulenta, veta de sistema oligárquico anglo-holandés-suizo herederos de la Babilonia Imperial, Persia, Roma y Bizantio.

Cecil Roth escribe: “El mundo comercial de Venecia estaba enormemente concentrado en manos de los judíos, que eran los más ricos de la clase mercantil” (The History of the Jews in Venice, 1930)

Como señala William Guy Carr  en ” Pawns in the Game”,

…“tanto Oliver Cromwell como Guillermo de Orange fueron financiados por banqueros judíos. La Revolución Inglesa (1649) fue la primera en una serie de revoluciones diseñadas para darles la hegemonía mundial. El establecimiento del Banco de Inglaterra en 1964 fue un paso crucial. Detrás de la fachada, Inglaterra ha sido un estado “judío” durante más de 300 años” (pp.20-24).

Las familias banqueras judías tomaron por costumbre enlazar en matrimonio a las mujeres de su familia con aristócratas europeos derrochadores. Según la ley judía, el fruto de un matrimonio con una madre judía es judío. Los herederos hombres se casan  con judías aunque  Victor y Jacob Rothschild son excepciones.

Por ejemplo, en 1878 Hannad Rothschild se casó con Lord Rosebery, que más tarde se convirtió en primer ministro. En 1922 Luis Mountbatten, el tío del Principe Philip y primo de la reina, se casó con la hija del banquero judío Ernest Cassel, uno de los hombres más ricos del mundo. La madre de Winston Churchil, Jenny (Jacobson) Jerome, era judía. A comienzos de 1900, había pocos aristócratas ingleses que no se hubieran cruzado en matrimonio con judíos. Se decía que, cuando ellos visitaban el continente, los europeos se sorprendían de ver a personas con aspecto judío con títulos ingleses y acentos ingleses.

De acuerdo a  L.G. Pine, Editor de Burke’s Peerage, los judíos se han conectado tanto a la nobleza británica que entre ambas clases dificilmente puede haber pérdida para alguno que no sea mutua. Tan estrechos son los lazos de judíos y señores (lords) ingleses que soplar contra los judíos en este país no sería posible sin herir a la aristocracia británica también. (Tales of the British Aristocracy1957, p.219.)

Si no son judios por matrimonio, muchos aristócratas europeos se consideran a sí mismos descendientes de los hebreos bíblicos. Los Hapsburgo están relacionados por matrimonio con los merovingios que dicen ser descendientes de la Tribu de Benjamin,

Además, muchos aristócratas pertenecen al Movimiento de “Israel Britanica” que cree que la soberanía británica es la cabeza de las “tribus perdidas” anglosajonas de Israel y que el Apocalipsis verá la completa restitución del Imperio Británico.

Según Barry Chamish, no habría moderno estado de Israel sin francmasonería británica. En el 1860, el movimento britanico-israeli fue iniciado desde la francmasonería. Su objetivo era establecer un estado judío-masónico en la provincia turca de Palestina. Inicialmente, las familias judías británicas como los Rothschilds y Montefiores donaron el capital para contruir la infraestructura para anticipar una onda de inmigración. Europa tuvo que convertirse en una pesadilla para los propios judíos.

 

 

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