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Un Examen de la Secta Izquierdista y Su Religión

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por Brandon Smith

Existe una común falsa percepción de que la idea del "falso paradigma Izquierda/Derecha" significa que no hay ningún espectro político, y que la noción entera de Izquierda contra Derecha es una fabricación. Éste no es exactamente el caso. Cuando hablamos de falsos paradigmas en cuanto a la política (o geopolítica), a lo que realmente nos referimos es a la clase elitista, por otra parte conocida como globalistas, y al hecho de que ellos no tienen ninguna orientación política de Izquierda o de Derecha. Ellos no se preocupan por Demócratas o Republicanos, ni tienen ninguna lealtad a uno u otro partido. Su lealtad es a su propia agenda, y ellos explotarán AMBOS lados para conseguir lo que quieren, siempre que les sea posible.

Más allá de los globalistas, la gente promedio en efecto se ubica dentro de un espectro político que podría ser dividido y simplificado en un conjunto de ideales básicos o ideologías. En el lado izquierdo del espectro encontramos a los colectivistas y socialistas, que creen que la sociedad (el grupo) es inmensamente más importante que el individuo y que las acciones de los individuos deben ser estrictamente supervisadas y gobernadas para prevenir efectos negativos sobre el grupo.

El argumento central de los izquierdistas es: "Somos todos parte de la sociedad y debemos actuar en armonía con ella de modo que el sistema siga funcionando. Las necesidades de la mayoría pesan más que las necesidades de unos pocos".

En el lado derecho del espectro encontramos a los individualistas, activistas a favor de la soberanía y verdaderos conservadores, gente que, en diversos grados, cree que a la sociedad debería restringírsele el dictar la vida del individuo y que la participación en grupos debería ser voluntaria. Allí donde los izquierdistas procuran centralizar, la gente a la derecha procura descentralizar.

El argumento de los conservadores es: "Sin el individuo, el grupo no existe. El grupo es una abstracción creada en la mente. Cuando los grupos se forman, ellos sólo deberían existir para servir y proteger los derechos inherentes de los individuos, no para ser usados como un mecanismo de control por gente débil que tiene miedo de funcionar por sí misma".

Esta separación de filosofías es simple y fácil de seguir. Donde las cosas comienzan a hacerse confusas y complicadas, sin embargo, es cuando los "porteros" políticos o expertos controlados por los globalistas y las publicaciones de los medios de comunicación están implicados y enturbian las aguas. Por ejemplo, hay algunas notorias malas interpretaciones de principios conservadores en la corriente principal, sobre todo en lugares como Europa, donde la palabra "conservador" es considerada sucia y es apenas pronunciada. Los "vigilantes de las puertas" que no tienen ninguna lealtad a los valores conservadores actuales han intentado manchar la imagen de los conservadores en conjunto conduciéndolos engañosamente por el camino incorrecto o actuando como falsos representantes.

Inevitablemente, esos seductores [pied pipers] tratan de atraer a los conservadores para que apoyen ideologías izquierdistas, como la interferencia del Gran Gobierno [el gobierno controlador] en las vidas de la gente, o en la política de otras naciones, o incluso en los mercados libres. En otras palabras, ellos quieren sabotear a los verdaderos conservadores haciéndolos parecer como hipócritas. Pero los ideales del conservadurismo y los de la centralización son mutuamente excluyentes. Si un conservador apoya el control por parte del Gran Gobierno, él ya no es un conservador. Punto.

Ciertamente ocurre que similares porteros en el lado izquierdo del espectro engañan a izquierdistas para fines destructivos, pero no del mismo modo en que ellos tratan de engañar a conservadores. Mientras los globalistas intentarán engañar a conservadores para que actúen más como socialistas, ellos no tratan de engañar a izquierdistas para que actúen más como conservadores sino para que lleguen a ser aún más extremos en sus tendencias colectivistas.

El objetivo final de la conspiración globalista es alcanzar eventualmente un punto donde CADA UNO en el mundo sea un partidario de la centralización totalitaria, un mundo donde cada uno es un izquierdista, sea que lo comprenda o no.

La manera en que ellos planean conseguir ese objetivo es bastante indirecta, pero potencialmente muy eficaz. Al empujar a uno de los lados (la Izquierda política) a los extremos, ellos esperan que el otro de los lados (los conservadores) se vean forzados a responder con medidas extremas que ellos de algún modo considerarían contrarias a sus principios. Para evitar ese resultado, los conservadores deben entender las motivaciones y contradicciones de fondo de lo que ha llegado a convertirse en el culto izquierdista. Para evitar caer en la locura, debemos examinar los comportamientos de los insanos.

Es difícil decir exactamente cuándo la Izquierda comenzó a emigrar lejos de una política más centrista y se volvió casi completamente comunista. Algunos dirían que eso comenzó cuando los académicos de la Escuela de Frankfurt se trasladaron a Estados Unidos durante y después de la Segunda Guerra Mundial, llevando con ellos la ideología del Marxismo Cultural. Algunos podrían sostener que ellos han estado en ese camino desde los años '60 y '70 durante la aparición del movimiento pacifista y la segunda ola del feminismo. Pero si los izquierdistas eran socialistas rabiosos en ese entonces, durante décadas después de aquella caótica generación hubo al menos alguna autodisciplina entre ellos en términos de revelar completamente sus verdaderas intenciones.

Yo colocaría su transformación, o mutación violenta, más cercanamente, hace unos 20 años, cuando los campus universitarios cambiaron completamente desde enfocarse en conjuntos de habilidades prácticas de los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) a unas estereotipadas ciencias sociales. Ése fue el momento en que la conspiración para radicalizar completamente a la Izquierda fue realmente puesta en práctica.

Los colegios universitarios se convirtieron en centros de adoración, pero de una nueva religión llamada "justicia social". Esa religión se basa en reciclar y encender de nuevo viejos conflictos sociales, como si ellos no hubieran sido ya abordados por gente mucho más inteligente hace décadas. Los "guerreros de la justicia social" actúan como si Estados Unidos nunca hubiera llegado a un arreglo con la esclavitud, el racismo, los derechos de las mujeres, la orientación sexual, etcétera, como si todos esos problemas estuvieran ebullendo en el fondo a la espera de que los "guerreros de la justicia social" finalmente nos honraran con su presencia y los solucionaran. La realidad es que mientras SIEMPRE habrá algún conflicto relacionado con esos asuntos, no hay ninguna necesidad de la existencia de la "justicia social" hoy. Ellos son rebeldes sin una causa legítima, y por eso ellos crean causas a partir de la nada.

Muchos expertos en la Izquierda política tienen mucho cuidado de no asociarse públicamente con los "guerreros de la justicia social", e intentan retratar a Demócratas y progresistas como de alguna manera separados. Y para algunas de esas personas esto podría ser verdadero. Pero los mantras de la "justicia social" y la desinformación han impregnado absolutamente el lenguaje y la conversación de los Demócratas. Algunas publicaciones de los que controlan los accesos, como The New York Times, Vox y The Atlantic, se han encargado de aquello, ya que inundan espacios web de orientación Demócrata con artículos y editoriales rimbombantes presentados como si fueran periodismo real.

Muchos de esos artículos son escritos más como relatos biográficos personales e historias anecdóticas, y cada escritor izquierdista clama para convertirse en el siguiente (John) Steinbeck [connotado novelista estadounidense] más bien que en un investigador objetivo de hechos. El verdadero periodismo está muerto ahora en la corriente principal: las fábricas de basura caliente como The New York Times y Vox lo mataron y lo sustituyeron por unos baños públicos romanos de narcisismo e iniquidad.

El único trabajo de esas publicaciones ahora es continuar abasteciendo de combustible a la fe izquierdista. Las universidades los convirtieron en fanáticos, demenciales devotos del culto, pero los medios de comunicación los mantienen en vereda y aseguran que ellos no se extravíen. Pero ¿qué creencias definen a esa religión más allá de vagas nociones de "justicia social"? Examinemos unas cuantas...

¿Quemarlo Todo Completamente?

Si bien la bomba Mólotov fue realmente inventada (o al menos popularizada) por los finlandeses durante la Guerra de Invierno para ayudar a detener una masiva invasión comunista de la Unión Soviética [durante la Segunda Guerra Mundial], ella se ha convertido ahora en una especie de símbolo de la rebelión comunista en Occidente. La Escuela de Frankfurt y el marxismo en general enseñan que los sistemas existentes no son cambiados de manera diplomática, sino demolidos violentamente por medio de la explotación de conflictos sociales. En el marxismo tradicional la idea era usar el conflicto económico de clases, reuniendo a las clases bajas para derrocar a las clases altas. El Marxismo Cultural se basa no sólo en las disparidades económicas sino también en las tensiones raciales y políticas para echar abajo una civilización.

Después de que la polvareda se asienta, los socialistas/comunistas procuran introducir su propio sistema "utópico" y tomar el control cuando la nación está débil e indefensa en medio de la desintegración completa. Cuando el sistema y gobierno existentes trabajan en favor de ellos y alimentan su sentido de influencia pública, los izquierdistas entonces cantan sus alabanzas. Cuando eso deja de trabajar en un 100% en favor de ellos (aun si fuera sólo en la superficie), ellos procuran desgarrarlo y rehacerlo. Aquélla es la gente con la que usted no puede jugar una partida de ajedrez. En el momento en que ellos comienzan a perder, se quejan a gritos y lanzan el tablero al suelo de rabia.

¿Cada Uno Nace Idéntico?

Esta noción es biológicamente absurda, pero está ganando fuerza en los movimientos izquierdistas. Esencialmente, los colectivistas creen que todos los seres humanos nacen como pizarras en blanco y que su personalidad entera es un producto de su medioambiente. Mientras los psicólogos, los antropólogos y los científicos de todo el espectro, desde Carl Jung a Joseph Campbell y Stephen Pinker, han mostrado todos una extensa evidencia de rasgos psicológicos innatos y constructos inherentes dentro de la psique humana, esa evidencia es ignorada completamente por los izquierdistas puesto que es contraria a la mayor parte de sus presunciones fundamentales.

Si cada uno nace diferente, entonces la equidad en la sociedad se hace subjetiva e inaplicable, y sólo se puede confiar en el logro, el trabajo duro y el mérito para determinar lo que es "justo". Si los caracteres de la gente no son necesariamente gobernados por su medioambiente, entonces eso significa que no hay ninguna razón para la creación de una utopía social para micro-manejar cada aspecto de nuestras vidas. Si los psicópatas no se hacen sino que nacen, entonces la cuestión del mal inherente se convierte en una posibilidad, pero según los izquierdistas no hay tal cosa como gente mala sino sólo malos sistemas que estropean las mentes de las personas buenas. Si el género sexual es innato y la gran mayoría de la gente cae en un lado u otro, psicológicamente y no sólo biológicamente, entonces los izquierdistas ya no pueden afirmar que el género es un constructo social que debe ser desmantelado.

La pizarra en blanco, o tabula rasa, es un factor clave en la religión izquierdista que debe ser defendido a toda costa. De otro modo, la mitad de su ideología se deshace.

¿Todo Puede y Debe Ser Justo?

Cualquiera que realmente haya vivido sin ayuda en el mundo durante un tiempo, sabe muy bien que la vida no está diseñada para ser justa. Algunas personas nacen con ventajas, mientras otras nacen con deficiencias. Algunas ventajas y desventajas tienen que ver con la familia y la riqueza, mientras que otras son simplemente genéticas. No hay nada que pueda hacerse al respecto que no destruya nuestra especie. Lo que los izquierdistas no parecen comprender es que la desventaja percibida no es siempre una mala cosa.

La gente que lucha y vence los obstáculos de la vida tiende a ser mucho más sabia y más experta que la gente que nunca tuvo que hacer el esfuerzo. Los izquierdistas quieren remover toda adversidad, no en nombre de una igualdad de oportunidades sino en nombre de un resultado igual. En el proceso, ellos hacen a toda sociedad más débil, más irresoluta, menos innovadora y menos productiva. En un mundo izquierdista, la Humanidad tendría que crear artificiales "campos de adversidad" sólo para retener sus instintos de supervivencia. Pero entonces, por supuesto, aquellos campos finalmente tendrían que pasar por el filtro de la equidad también...

¿El "Intelecto" Es Más Importante que la Experiencia?

Los izquierdistas adoran al intelecto como un poder divino, tanto, que la noción de una experiencia del mundo real raramente cruza por sus mentes como importante en la toma de decisiones o en la formación de opiniones. Cuando los "guerreros de la justicia social" hablan de cosas como "racismo", la mayor parte de ellos nunca ha experimentado o presenciado el racismo legítimo, y probablemente nunca lo hará. Ellos leen al respecto en libros y oyen sobre ello en conferencias, pero no tienen ninguna relación personal con eso. Ellos creen que aquello está desenfrenado por todas partes, alrededor de cada esquina y bajo cada cama, porque ellos deben creer eso. La realidad de ellos depende de su fe ciega en que eso es verdadero.

La idea de la desigualdad social entre hombres y mujeres también se basa en su fe ciega en estadísticas tergiversadas y en relatos fraudulentos de crímenes que nunca fueron cometidos. Hasta este día esa gente todavía sostiene que la "brecha de salarios entre géneros" es algo real, a pesar de que eso ha sido desacreditado interminablemente. Ese comportamiento requiere una devoción a la fantasía del tipo de las sectas. Aquello no es normal o lógico sino una enfermedad mental extrema. Si esa gente llegara a entrar en el mundo del trabajo y estudiara modelos reales de negocio y hablara con hombres y mujeres que no son miembros de su propia cámara de eco, ellos verían por medio de la experiencia que sus presunciones son erradas, pero cuando las nociones intelectuales pesan más que la observación de primera mano no hay ninguna esperanza de ello.

¿Los Conservadores Son el Mal Encarnado?

Yo comencé a escribir este ensayo en parte porque he notado una incesante corriente de artículos en publicaciones de los medios predominantes de comunicación que se hacen pasar por estudios de "extremistas conservadores". Me imagino que si ellos van a analizarnos de manera inexacta, entonces nosotros podemos hacerlo mejor y analizarlos tan exactamente como sea posible. Al leer algunos de esos artículos encuentro que los izquierdistas han creado su propio lenguaje completamente separado del resto del mundo y de la realidad. Aquello que ellos interpretan como "racismo", o "misoginia" o "fascismo" no calza con la definición de libro de texto de dichas etiquetas. Ellos han desarrollado su propio desconcertante vocabulario lleno de palabras construídas y conceptos ilógicos para describir el mundo en una forma que encaje con sus deseos y apoye sus acusaciones.

Los conservadores no viven en ese mundo y, francamente, no quisiéramos jamás vivir allí. Para ellos, nosotros somos herejes, o bárbaros. A sus ojos, nosotros somos los sucios intocables, los "deplorables". No podemos ser salvados, y deberíamos ser destruídos. Los fanáticos siempre procuran tratar a los excluídos ideológicos como enemigos mortales, aun cuando aquellos individuos no les han hecho nada. El hecho es que la mayoría de los crímenes políticos y genocidios modernos han sido llevados a cabo en nombre de ideales socialistas, en nombre de conceptos a los que la Izquierda está apegada. Nosotros seguimos sufriendo bajo esos ideales en nombre del globalismo.

¿Cuánta gente ha sufrido debido a la descentralización y los derechos individuales? No muchos, si es que alguno. ¿Cuánta gente ha sido exterminada en nombre del principio de no-agresión? Respuesta: cero. Los conservadores ciertamente no son el mal, o extremos. Pero en la zona crepuscular del pensamiento izquierdista, nosotros somos los monstruos.

Es por eso que el comportamiento izquierdista se está haciendo tan incomprensible. Gigantes corporativos como Sony, Disney, Netflix, Facebook, Google, etcétera, han decidido alimentar a la fuerza al público con la ideología de la "justicia social", y han colocado en riesgo sus negocios porque cada vez menos personas están comprando la religión que ellos están vendiendo. Lo mismo es verdadero con compañías como Gillette o Starbucks, que están dispuestas a insultar a su propia base de clientes y a sabotearse a sí mismas sólo para predicar el evangelio de la "justicia social". ¿Por qué ellos harían eso? Porque ellos ven a los conservadores como una fuerza demoníaca que debe ser borrada de la sociedad civilizada. Ni siquiera se nos permite ser escuchados, ya que de otro modo la malvada magia de nuestros argumentos hipnotizará a las masas y las apartará de la luz del Marxismo Cultural.

Otra razón más encubierta es que por medio del uso de medios populares de comunicación y de la influencia corporativa los globalistas son capaces de explotar a los tontos útiles de la Izquierda y manipularlos para que actúen de manera aún más absurda. Y, por extensión, ellos esperan aterrorizar a los conservadores para que se aparten de la Constitución y se conviertan en totalitarios plenos como una respuesta defensiva. Ellos están absolutamente dispuestos a echar abajo estructuras corporativas enteras para hacer posible eso. Ellos están dispuestos a todo.

Los Dioses Izquierdistas

La adopción del ateísmo por parte de la "justicia social" parece haberlos dejado sintiéndose insatisfechos ya que sus explicaciones de la existencia no satisfacen la innata relación humana con lo metafísico. Como resultado, la secta izquierdista siempre está buscando dioses por estos días, con todo el englobador gobierno representándolos como un sustituto por el momento. La siguiente deidad de la Izquierda es claramente la Naturaleza, o "madre Tierra", ya que ese dios satisface su necesidad de una fuerza vengativa y omnipotente.

Muchos izquierdistas desean desesperadamente una especie de apocalipsis, pero un apocalipsis en términos de ellos. Los globalistas les están proporcionando uno, o al menos una versión ridícula llamada "cambio climático", en el cual la Humanidad enfada a la Naturaleza con su producción y progreso, por lo cual resulta golpeada con catástrofes, mientras los izquierdistas devotos observan en su pureza diciendo: "Tratamos de advertirles, pero ustedes no se arrepintieron". Eso, por supuesto, es ficción, basada en la ciencia chatarra financiada por organizaciones con agendas para socavar la verdadera ciencia y el sentido común.

La solución a este apocalipsis, de manera coincidente, siempre termina por ser más gobierno, más control del comercio y el progreso humano, reducción de la población, y quizás incluso un gobierno global de cada aspecto de la vida. De lo contrario, podríamos incurrir en la ira del gran dios de la destrucción de la guerra izquierdista: el calentamiento global producido por el carbono. En las mentes de los izquierdistas aquél será el momento en que entenderemos todos que ellos eran los cuerdos, que su secta había tenido razón desde el principio, y que nosotros iremos a ellos voluntariamente, postrándonos ante su poderosa superioridad intelectual.

Es este tipo de pensamiento ignorante el que hace de la Izquierda un instrumento fácilmente explotado por los poderes fácticos, y es también la fuente de calamidad a través de las épocas. El intento de apelar a la mejor naturaleza de esa gente no va a ayudarnos, puesto que ellos están demasiado perdidos en su propia dimensión, ni tampoco el usar a un gobierno controlador como un arma contra ellos. Se trata de un verdadero enigma.–

http://editorial-streicher.blogspot.com/2019/06/un-examen-de-la-secta-izquierdista-y-su.html

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