Avisar de contenido inadecuado

Sí, hay males que duran 100 años

{
}

Autor: Elson Concepción Pérez 

Aunque hay un proverbio del refranero popular que dice «no hay mal que dure 100 años», la situación palestina, además de ser crítica, ha sufrido otros efectos como país agredido por Israel y sus aliados, desde el 2 de noviembre de 1917, cuando se redactó por Gran Bretaña, la  Declaración de Balfour.

El centenario documento en cuestión solo tiene 67 palabras y fue redactado por el gobierno británico de entonces para apoyar la constitución de un Estado judío en tierra palestina.

Una carta del secretario de Exteriores británico, Arthur James Balfour, a la Federación Sionista, con el contenido de la citada Declaración manifestaba su compromiso con el sionismo: «El gobierno de Su Majestad considera muy favorable el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y utilizará sus mejores esfuerzos para facilitar la consecución de este objetivo».

Tenía como propósito, desde su nacimiento, vanagloriarse con la comunidad judía o movimiento sionista europeo en una especie de alianza británico-sionista en el contexto de la Primera Guerra Mundial.Recordemos que terminada la guerra, Palestina fue asignada a Gran Bretaña por la llamada Sociedad de las Naciones.

No importó para nada que en 1917 la población judía en esa zona no pasaba de un 10 %.

Especialistas del tema describen la Declaración de Balfour como arraigada a la política colonial racista de la denegación.

No mencionaba siquiera al pueblo palestino, ya fueran cristianos o musulmanes, que conformaban más del 90 % de la población del lugar. De hecho, esa población árabe era propietaria de más del 97 % de la tierra que Gran Bretaña pretendía regalar.

El documento se refería a los palestinos cristianos o musulmanes como las comunidades no judías que existen en Palestina al tiempo que omitía por completo sus derechos nacionales y políticos.

La Declaración es típica del estilo supremacista blanco de la época y encaja con la noción de una tierra sin pueblo (para un pueblo sin tierra), creada para justificar la colonización europea y la negación de los derechos fundamentales de los palestinos, argumentan los analistas.

En este siglo transcurrido desde la Declaración de Balfour, el sionismo se ha asentado y conseguido sus objetivos en detrimento de la libertad y la autodeterminación del pueblo palestino. De esa manera se van haciendo realidad los proyectos de Occidente en relación con el Oriente Medio.

El devenido en lobby judío de la actualidad, con extraordinario poder, fundamentalmente en Estados Unidos, ha ido imponiendo políticas contra los palestinos en particular y de impacto nocivo en la región árabe rica en hidrocarburos.

De esa forma el Estado israelí se ha convertido en punta de lanza y principal aliado norteamericano en las guerras que Washington escenifica, mientras el Pentágono le facilita un aporte de más de 3 000 millones de dólares en armamentos y la garantía que, haga lo que haga, Israel jamás va a ser condenado en la ONU ni en las demás instituciones internacionales.

Un ejemplo claro de esta política es el programa nuclear israelí, que cuenta con más de 200 ojivas, que no permite inspección del organismo internacional de energía atómica y tampoco acepta monitoreo de ninguna comisión internacional.

Mientras, Estados Unidos e Israel hacen del programa nuclear con fines pacíficos que desarrolla la República Islámica de Irán, un centro de tensiones, acompañado de sanciones de todo tipo y amenazas constantes de una conflagración.

El escenario palestino de estos 100 años, dominado por la presencia de colonos judíos en esas tierras, es una franca colonización, que en nuestros días se incrementa con la construcción por Tel Aviv de miles de asentamientos en tierras ocupadas.

Paralelamente la población palestina ha visto como las dos terceras partes de sus habitantes viven en campos de refugiados y otros millones han tenido que emigrar hacia distintos países.

Para unos y otros, el proverbio de «no hay mal que dure 100 años» dejó de ser un esperanzador axioma y la Declaración de Balfour, cuyo centenario se recuerda por estos días, no pasa de ser una ominosa acción de la que se han desprendido otras, propias del neocolonialismo y los intereses imperiales.

En todo caso, han sido los palestinos –los verdaderos dueños de aquellas tierras– los más afectados. Y lo que es peor, nada indica en el horizonte, una solución pacífica para el conflicto, mientras intereses foráneos, ayudas militares millonarias y políticas imperiales de nuevos tiempos, presidan la agenda de quienes desde el exterior se empeñan en abolir del mapa al pueblo palestino que sufre y resiste.

http://www.granma.cu/mundo/2017-11-03/si-hay-males-que-duran-100-anos-03-11-2017-22-11-26

También se podría agregar la situación de México respecto al refrán de: "No hay mal que duré cien años y como se dice en México ni pendejo que lo aguante", en fin, el sionismo es el peor cáncer del mundo.

 TAGS:undefined

{
}
{
}

Deja tu comentario Sí, hay males que duran 100 años

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre