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Las Razones de Por Qué la Gente Odia a los Marxistas Culturales

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por Brandon Smith 23 de Marzo de 2016

Una común idea falsa hoy en Estados Unidos es que nuestra nación está equitativamente dividida entre conservadores y liberales en un sentido absoluto. Eso no es necesariamente verdadero.

Aunque las elecciones nacionales siempre parezcan desarrollarse entre un ganador con el 51% y una oposición con el 49%, con Estados Republicanos que apenas derrotan a nuestros Estados Demócratas o viceversa, ésta no es una representación práctica de los límites ideológicos legítimos dentro de Estados Unidos. Lo que usted realmente tiene aquí es un amplio espectro de creencias de diversos grados intermedios entre los extremos. Me estoy refiriendo por supuesto al gran público.

La cumbre de la pirámide política es una historia completamente diferente. Para ellos no hay lados en absoluto. Republicanos y Demócratas superiores son esencialmente el mismo animal con los mismos objetivos. Ellos pueden llevar puestas máscaras diferentes y explotar retóricas divergentes, pero al final del día, para los elitistas Estados Unidos es un sistema unipartidista.

Para el resto de nosotros hay una nebulosa tendencia, con muchas personas sosteniendo algunas opiniones que apoyan a los conservadores y otras que se inclinan por lo liberal.

Lamentablemente, los "moderados" hacen muy poco para dirigir el futuro de las naciones. Casi todos los grandes cambios y las grandes agitaciones son iniciados por las propias élites (extremistas por derecho propio) o por grupos más pequeños en extremos opuestos del espectro (que a menudo son manipulados por los elitistas). En los lejanos límites del vacío de la Izquierda y el liberalismo, supura lo que yo llamaría una teología sociopolítica: el culto del Marxismo Cultural.

Si usted está confundido en cuanto a lo que es realmente el Marxismo Cultural, le sugiero que usted investigue tanto como le sea posible acerca de la Escuela de Frankfurt fundada por profesores y académicos marxistas en Alemania durante los años '20 y principios de los '30. El fundamento básico de la Escuela de Frankfurt era tomar la filosofía colectivista de Karl Marx, que giraba principalmente alrededor de la estructura económica de clases, y aplicarla en una manera más sociológica utilizando la dinámica hegeliana.

La Escuela de Frankfurt procuró examinar la "opresión de clase" no sólo entre ricos y pobres, entre trabajadores y la aristocracia, sino también con respecto a razas, religiones, familias, géneros, psicología conductual, etcétera. Es decir, los marxistas de dicha Escuela buscaban nuevos métodos de dividir y conquistar sociedades y naciones existentes más allá de simples conflictos económicos.

Después del ascenso del nacionalsocialismo en Alemania, numerosos miembros de la Escuela de Frankfurt huyeron a Estados Unidos, llevando su marco ideológico con ellos y aplicándolo en universidades y círculos académicos estadounidenses.

Uno de los principales rasgos de carácter o de las estrategias primarias de los marxistas culturales hoy es que ellos raramente, si es que alguna vez, realmente se autoidentifican como marxistas culturales. Esa estrategia permite que ellos cambien sus colores a su antojo, como los camaleones, e impide a sus oponentes identificar con exactitud la visión del mundo de ellos a fin de contraponerles un argumento sólido. Eso también permite que ellos se disocien de marxistas culturales pasados con reputaciones negativas a la vez que sostienen las mismas creencias de aquellas figuras históricas.

El marxista cultural niega que él sea un marxista cultural, y luego sigue argumentando una ideología que calza perfectamente con lo que los marxistas culturales han creído históricamente.

Éste es sólo uno de los muchos motivos de por qué la mayoría de la gente, conservadores y liberales moderados por igual, desconfían de los marxistas culturales e incluso los desprecian. La generalizada debilidad entre los marxistas culturales en Estados Unidos consiste en que ellos tienden a creer su propia propaganda. Ellos piensan que son una fuerza social real en este país que cuentan con los números y el apoyo para respaldar sus actividades. Ellos cayeron en esa ilusión porque durante un tiempo ellos han sido eficaces en la infiltración de los medios populares de comunicación y en la generación de un falso consenso, para no mencionar la organización de muchedumbres públicas y en Internet para ser usadas como un arma contra otros. Ellos parecen estar en todas partes, y sin embargo son pocos.

Últimamente, sin embargo, la ilusión de los números está comenzando a colapsar para ellos. Las masas de personas, incluso aquellas que se identifican con la "Izquierda", están comenzando a desconocer lo que a menudo es referido como "guerreros de la justicia social" (marxistas culturales), y están hablando explícitamente. La siguiente es una lista de razones de por qué el público está cambiando y la marea se está volviendo en contra de la "justicia social" y de los marxistas culturales.

Feminismo de la "Tercera Ola"

Los marxistas culturales son colectivistas en su núcleo. Eso significa que su búsqueda ideológica es la erradicación del individualismo, la libertad individual y grupos basados en la participación voluntaria, en nombre del "bien mayor del mayor número". Los colectivistas procuran centralizarlo todo. Ese objetivo no podría ser más evidente que en los esfuerzos de las feministas de la "tercera ola" [1].

Las feministas de la "tercera ola" son mejor entendidas a través del lente de lo que ellas mencionan como "inter-seccionalidad", un inventado término de la "justicia social" que blanquea la nueva estrategia feminista de cooptar TODAS las otras cuestiones sociales y ponerlas a la fuerza bajo el paraguas del movimiento feminista. El feminismo ya no se trata simplemente acerca de la creación de igualdad de oportunidades e igualdad de derechos para las mujeres. En vez de eso, el feminismo de la "tercera ola" reclama el dominio sobre los derechos de las mujeres, todos los asuntos relacionados con el género, las cuestiones raciales, los derechos de los homosexuales, la "desigualdad" económica, cuestiones de inmigración, etcétera.

Por supuesto, si usted cree en trabajar en favor de la igualdad de derechos para toda la gente sin tener en cuenta sus rasgos individuales y étnicos, usted sería llamado un igualitarista por definición, no un feminista. Pero las feministas atacan esa diferencia y siguen sosteniendo que ellas son las únicas propietarias de la "igualdad" y afirman que todas las otras metodologías son irrelevantes.

Esa clase de totalitarismo ha provocado una creciente reacción negativa contra las feministas, incluso de sub-secciones más inclinadas a la Izquierda de la población estadounidense. La gente está comenzando a comprender que realmente ya no hay ninguna necesidad del feminismo. Las mujeres ya tienen una protección igual conforme a la ley, y ya tienen igualdad de oportunidades.

De hecho, en muchos sectores a las mujeres se les han dado ventajas considerables sobre los hombres. Las mujeres son más favorecidas en las postulaciones y becas universitarias, que es por lo cual las mujeres hoy superan en número a los hombres en las universidades. Las mujeres a menudo son favorecidas en solicitudes de empleo, incluso en profesiones en que los hombres están más inclinados a tener éxito (como en los bomberos, por ejemplo); esta tendencia a favor de las mujeres por parte de los empleadores a menudo es inspirada por incentivos del gobierno y por un temor a pleitos civiles. Las mujeres tienen ventajas mucho más institucionalizadas en los tribunales que tratan con divorcios, y con mayor probabilidad ellas recibirán sentencias reducidas por el mismo delito que el cometido por un hombre.

La mentira más común usada por las feministas al argumentar la existencia de desigualdad es la "brecha salarial de género", que ha sido hace mucho tiempo desacreditada. A una mujer que trabaja en el mismo exacto trabajo que un hombre, con el mismo esfuerzo y diligencia, durante las mismas exactas horas, y que no toma la licencia de maternidad o vacaciones suplementarias, se le paga lo MISMO que a un hombre. Y si por alguna razón hay algo equivocado en la contabilidad, hay leyes para castigar a los empleadores que realmente pagan menos a las mujeres por el mismo trabajo. No hay ninguna brecha salarial de género, excepto la que las mujeres crean para sí mismas mediante sus propias opciones de vida.

Ya que las mujeres tienen los mismos derechos y protecciones que los hombres hoy, las feministas se ven obligadas a crear opresiones de la nada contra las cuales luchar entonces. El nuevo campo de batalla para feministas y "guerreros de la justicia social" tiene que ver con "sentimientos" más bien que con leyes. Es decir, las feministas creen que los sentimientos personales deberían ser protegidos por la ley y que el pensamiento contrario o discriminatorio debe ser criminalizado. Por supuesto, la definición de discriminación criminal es dejada bastante amplia. En último término, son las feministas y sus aliados en el gobierno los que arbitrariamente deciden qué pensamientos son "malos" y cuáles son aceptables.

El movimiento feminista debe cooptar y absorber a otros grupos y otros asuntos, y debe crear exponencialmente más divisiones y opresiones imaginarias a fin de justificar su existencia. Ellas nunca se detendrán. Nunca llegará el día en que las feministas estén satisfechas, porque su objetivo no es la igualdad. Su meta es el poder social, y mantener el poder social indefinidamente.

Avergonzamiento por las Masas y Auto-Censura

Los marxistas culturales usarán cualquier instrumento a su disposición para detener o silenciar el desacuerdo, pero ellos prefieren usar las tácticas de masas y el avergonzamiento público como su método habitual. Consiga reunir una suficiente muchedumbre en un ataque organizado, y la ilusión del consenso se convierte en una poderosa palanca.

Hay numerosos casos de personas altamente capacitadas que han sido forzosamente echadas de sus empleos en los pasados años por muchedumbres de marxistas culturales, y numerosa gente ha sido hostigada para que se auto-censure por miedo a ser etiquetada como sexista, misógina, racista, intolerante, xenófoba, homosexofóbica, etcétera. Esa táctica, sin embargo, ha sido tan sobre-usada que está ahora perdiendo su eficacia. Hay un creciente movimiento de gente a la que ya no le importa que ellos sean etiquetados por marxistas culturales, y cuando la muchedumbre ya no tiene a la vergüenza como un instrumento, ellos sólo pueden hacer uso de acciones más "directas".

Interferencia Física con la Libertad de Expresión

Ahora que las técnicas de avergonzamiento se están haciendo anticuadas, los marxistas culturales están intentando interrumpir físicamente la discusión o silenciar opiniones opuestas. Desde la notoria turba de la "justicia social" en la Universidad de Missouri, que pidió el uso de la fuerza allí; la remoción a la fuerza de periodistas estudiantes que cubrían las protestas; muchedumbres feministas que cierran conferencias sobre cuestiones masculinas, hasta los agitadores profesionales transportados en buses para interrumpir reuniones de Trump, los marxistas culturales están comenzando a impedir físicamente los derechos de otras personas a hablar, escuchar y participar.

¿Cómo racionalizan ellos esa actividad anti-Primera Enmienda [libertad de expresión]? ¡Fácil! Ellos simplemente sostienen que es SU derecho dado por la Primera Enmienda el interrumpir VUESTROS derechos otorgados por la Primera Enmienda, incluso si usted está en un espacio público. Ésta es la clase de locura circular que conduce directamente al totalitarismo estalinista o maoísta.

Estoy seguro de que muchas personas están también familiarizadas con el aumentado número de incidentes en semanas recientes de esos mismos marxistas culturales siendo golpeados en respuesta a su estrategia. Espere que eso continúe y espere que las reacciones ante las turbas de la "justicia social" se hagan aún más violentas a medida que nos acercamos a tiempos electorales.

Racismo Inverso

Mi favorita de las afirmaciones hipócritas que han hecho los marxistas culturales es que no existe tal cosa como el racismo inverso, lo que quiere decir que una persona negra o hispánica o asiática, etcétera, no puede ser racista hacia una persona blanca. ¿Cómo es posible eso? Ellos afirman que el racismo requiere una "ventaja" o "privilegio" institucionalizado. Sólo la gente blanca puede ser racista porque nosotros tenemos todo el "privilegio" y la protección institucional.

Por supuesto, mencionar el hecho de que el Presidente de Estados Unidos es un hombre negro no parece importar. El así llamado "patriarcado" no tiene rival, y el patriarcado es blanco.

De este modo, aquí es donde el Marxismo Cultural siempre se equivoca, o no, dependiendo de quién se beneficia. Los movimientos comunistas como el marxismo cultural tienen un talento fantástico para provocar respuestas "fascistas" y conducir a la gente por otra parte imparcial a los brazos de gobiernos "fascistas". Eso sucedió en Alemania, España e Italia antes de la Segunda Guerra Mundial, y podría muy bien pasar otra vez en Estados Unidos hoy.

Los polemistas hablan en contra del derecho a la vida de un grupo étnico entero (la gente blanca), porque ellos afirman que la gente blanca ha abusado de sus privilegios al explotar u oprimir a otros grupos.

Primero, como todos los colectivistas, ellos han dejado de considerar completamente la libertad individual y la conciencia inherente. Toda la gente blanca es presentada como un grupo singular (lo que ellos no son), y toda la gente blanca es presentada como culpable por delitos que pueden ser atribuídos a cualquier otro grupo étnico en cualquier otro punto de la Historia también. Toda la gente blanca es acusada de tener "privilegios" más allá de los de otros grupos étnicos, pero ninguna prueba de ese privilegio es jamás presentada, y es tratado simplemente como un hecho dado.

Segundo, esos marxistas culturales tontamente no tienen en cuenta que si ellos quieren promover el lado extremo del comunismo para apoyar sus opiniones, otros podrían muy fácilmente tomar el extremo opuesto en respuesta.

Un "fascista" podría argumentar el otro lado de la moneda, que todos los otros grupos étnicos sufren la opresión porque ellos son "inferiores", "débiles" o "intelectualmente inadecuados". Un "fascista" afirmaría probablemente que los débiles sobreviven sólo por la compasión de los fuertes, y que sólo los fuertes tienen "derecho a la vida". Un "fascista" sostendría que todos los grupos que son tan fácilmente oprimidos deberían ser exterminados para hacer espacio para los fuertes.

Ese argumento es absurdo porque pasa completamente por alto el hecho de que los individuos tienen derecho a la vida, punto. Ser parte de un grupo étnico no es un delito en sí mismo, pero a los marxistas culturales les gustaría que la gente blanca en particular ignorara su individualismo y creyera que ellos son definidos sólo por su color y que deberían sentirse culpables por asociación. Ése es el epitome del racismo.

El Movimiento Black Lives Matter

Sí, las vidas de los negros importan realmente, tal como importan todas las vidas. Pero, como argumentan algunos polemistas, ciertos grupos étnicos importan "más" porque supuestamente ellos están están más oprimidos.

La clásica táctica de los marxistas culturales consiste en crear nuevas divisiones o exacerbar divisiones existentes a fin de desestabilizar una sociedad. Una vez que una sociedad es rota, puede entonces ser reconstruída según la visión de unos pocos escogidos. Uno de los mejores métodos para causar división es explotar las diferencias culturales basadas en separaciones obvias.

La gente tiende a separarse más según el color de piel y pertenencia étnica. Éste es un cuento tan viejo como el tiempo. ¿Está equivocado? No necesariamente. Los grupos étnicos desarrollan sus propios sistemas de creencias, sus propios valores y principios, y aunque muchos seres humanos comparten semejanzas arquetípicas y conciencia inherente independientemente del tiempo y lugar en que ellos nacieron, ellos todavía tienen el discurso antropológico.

Es muy fácil incitar a un grupo étnico contra otro si se aplica la presión correcta. El movimiento Black Lives Matter no es nada más que un esfuerzo de los marxistas culturales para capitalizar las tensiones raciales y hacerlas mucho peores por medio de la agitación.

Multiculturalismo Forzado

Como ya se dijo, diferentes grupos étnicos pueden tener prioridades diferentes. El concepto de libertad es inherente en la psique humana desde el nacimiento, pero numerosas culturas están estructuradas alrededor de la supresión de aquel deseo y necesidad humana. Esas culturas no pueden ser reconciliadas con culturas que respetan realmente la libertad individual. Hay muchas otras importantes diferencias que causan choques entre culturas, pero la Libertad versus el Colectivismo es la más explosiva.

Los marxistas culturales ciertamente no tienen ningún respeto por la libertad. Su única preocupación es la artificial "igualdad", porque la igualdad forzada hace posible el colectivismo. Eso a menudo significa tiranizar lo mejor que el mundo tiene que ofrecer para que iguale a lo peor que tiene que ofrecer.

El Multiculturalismo es realmente sólo un mecanismo por el cual las culturas fallidas e inestables son agresivamente inyectadas en sociedades más estables a fin de desestabilizarlas y homogeneizarlas luego. Europa está ahora experimentando esto en una manera que no tiene precedentes, y Estados Unidos ha estado tratando con ello crecientemente durante décadas.

El multiculturalismo es por supuesto un modo respetable de describir la Estrategia Cloward-Piven [2], una estrategia diseñada por marxistas culturales para socavar deliberadamente sistemas económicos y sociales. El uso de "refugiados" islámicos como un ariete contra la sociedad occidental es un resumen perfecto de esa estrategia.

La cultura islámica que se rige por la Ley de la Sharia y que es extraña a las tradiciones y creencias occidentales es completamente incompatible con la civilización europea y estadounidense. Una cosa es que la cultura islámica exista con respecto a los valores occidentales, y otra cosa es que la cultura islámica suplante los valores occidentales.

El proceso del multiculturalismo forzado está llevando a grandes partes de la Unión Europea y Estados Unidos a hacerse violentamente contrarios a los marxistas culturales. Me temo que eso conduzca a una división irreconciliable hasta el punto de la guerra. Y, como indiqué al comienzo de este artículo, los marxistas culturales son una minoría diminuta, un tigre de papel que se hace pasar por la cosa real. Si ellos no se detienen con su incesante subversión y sectarismo, terminarán por ser los primeros en pagar el precio. El resto de nosotros lo pagará más tarde.–

http://editorial-streicher.blogspot.com/2019/06/por-que-la-gente-odia-los-marxistas.html

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